Por la Redacción

El pasado martes 1 de septiembre, en el segundo piso del Círculo de Periodistas de Santiago, un grupo de socias, socios y colegas volvió a sentarse alrededor de una misma mesa para celebrar “Pasamos Agosto”. Esta vez, con un significado más profundo: un reencuentro con la memoria, los afectos y con una parte de la propia historia.

Entre abrazos, conversaciones y recuerdos hubo colegas que no se veían hacía 40 años. Una cifra que parece enorme cuando se pronuncia, pero que frente a la memoria puede transformarse en apenas un instante. Bastó mirarse para reconocer rostros, voces, gestos y anécdotas que permanecían guardados en algún lugar de la memoria. Algunas cabelleras eran de otro color, y rostros con marcas de los años, pero algo permanecía intacto: la pertenencia a una generación y a una historia compartida.

Hubo risas, recuerdos, historias que volvieron a aparecer y nombres que, después de décadas, recuperaron su lugar en la conversación. También hubo silencios. Porque reencontrarse con quienes permanecen es, inevitablemente, recordar a quienes ya no están: “Muchos fallecieron, muchas personas  fueron quedando en el camino”, se dijo.

La presidenta del Círculo de Periodistas destacó el valor de recuperar estos espacios presenciales de conversación, reflexión y diálogo, en una institución que se aproxima a sus 120 años de historia. “La verdad es que era muy importante reencontrarnos”, señaló, poniendo en valor el volver a mirarse, conversar y compartir experiencias después de un período en que muchas de estas instancias no pudieron desarrollarse presencialmente.

En medio de ese ambiente apareció una reflexión conmovedora: “Tenemos el gran honor de ser viejos y viejas”. También se habló de una generación de sobrevivientes. Mujeres y hombres protagonistas de duros acontecimientos que marcaron al país y que con el paso de los años se han convertido en testigos y custodios de esa memoria.

No se trata solo de haber pasado agosto, es también haber recorrido un camino lleno de fuertes historias personales y colectivas… y recordarlas.  Por eso la celebración fue también un homenaje a quienes ya no pueden sentarse a conversar. A quienes fueron compañeros de redacción, de universidad, de profesión, de ideales y de vida. A quienes forman parte de una historia que sigue presente precisamente porque alguien la recuerda.

El reencuentro significó recuperar una conversación interrumpida por décadas, comprobando que los vínculos construidos a lo largo de una vida profesional pueden resistir el paso del tiempo. Fue descubrir que hay historias que no envejecen y amistades que pueden permanecer en silencio durante años sin desaparecer..

No solo celebrar el pasado

El encuentro fue además una oportunidad para mirar hacia adelante. La conversación puso sobre la mesa preocupaciones vigentes: la libertad de prensa, la libertad de opinión y la libertad de expresión. La presidenta planteó la necesidad de impulsar acciones, estudios e investigaciones que permitan comprender los fenómenos que afectan a la sociedad y contribuir a la discusión pública.

En ese sentido, fue clara al señalar: “Lo importante es no perder estos espacios. Tenemos que continuar, mantener viva la conversación y reafirmar nuestro compromiso con la libertad de expresión, el ejercicio del periodismo y la participación en la discusión pública.”

Ahí estuvo quizás el mensaje más esperanzador de la jornada: la memoria no es solamente nostalgia. También puede convertirse en fuerza para el presente y el compromiso con el futuro.

Volver a encontrarse después de años sin verse demuestra que todavía hay mucho que conversar, que las experiencias acumuladas no son únicamente recuerdos personales, sino parte de un patrimonio colectivo que merece compartirse con las nuevas generaciones. Y quizás por eso las palabras de la presidenta resonaron con especial fuerza al cerrar su intervención: “Ese es, finalmente, el sentido de este encuentro: encontrarnos, escucharnos, reflexionar y seguir construyendo juntos.”

“Pasamos Agosto” terminó siendo un abrazo al tiempo, un reconocimiento a quienes llegaron hasta aquí, un homenaje silencioso a quienes quedaron en el camino y, una vez más, mirando hacia adelante.

¡Nos vemos en 2027!

Algunas imágenes de lo que fue el encuentro: