Por La Redacción
Septiembre de 2026
La película de Juan Pablo Sallato, inspirada en la historia real del capitán de la Fach Jorge Silva, basada en el libro Disparen a la bandada del periodista Fernando Villagrán, tuvo este 24 de septiembre su primera exhibición en público en el país. Tras recorrer festivales internacionales, obtener 19 premios y ser escogida para representar al país en los Premios Goya 2027, Hangar Rojo llega en octubre a las salas chilenas con una pregunta incómoda: Qué hace una persona cuando cumplir una orden significa cruzar el límite de su propia conciencia.
El Teatro Camilo Henríquez del Círculo de Periodistas de Santiago, ofreció el pre-estreno de la película dirigida por Juan Pablo Sallato, antes de su presentación en salas de cine a partir del 1 de octubre. Junto a la presidenta del Círculo, Margarita Bastías, abrieron la proyección además de Sallato, el periodista Fernando Villagrán quien fue coguionista de la película, y también protagonista de los acontecimientos narrados en el filme.

Margarita Bastías y Fernando Villagrán
La historia comienza en uno de los lugares más difíciles de mirar, el interior de una institución armada atravesada por el quiebre democrático de 1973. La película se concentra en el capitán Jorge Silva, exjefe de Inteligencia de la Fuerza Aérea chilena, interpretado por Nicolás Zárate. En los días posteriores al golpe de Estado, la Escuela de Aviación ubicada en la Base Aérea de El Bosque deja de ser un espacio de formación y se transforma en un lugar de detención.
Y allí aparece el conflicto que sostiene toda la película: la obediencia frente a la conciencia.

Margarita Bastías, J.Pablo Sallato y F. Villagrán
Juan Pablo Sallato explicó durante el encuentro que una de las razones que lo llevaron a realizar la película fue el interés por explorar esas decisiones personales que pueden parecer pequeñas, pero que adquieren una dimensión enorme cuando ocurren en medio de la barbarie. La película, dijo, busca rescatar “un poco de humanidad” en ese contexto.
Hangar Rojo no busca construir personajes planos, no presenta simplemente buenos contra malos, por el contrario, se interna en una estructura donde existen jerarquías, órdenes, silencios, lealtades y decisiones individuales. El desafío, como relató Sallato en la conversación posterior a la exhibición, fue representar a personas complejas sin convertirlas en estereotipos y para hacerlo, el equipo tuvo que reconstruir un mundo que muchos de sus integrantes no conocieron.
Y hubo una dificultad casi simbólica: la película no pudo filmarse en la Base Aérea de El Bosque.
El director de Hangar Rojo relató que durante años intentó conseguir esa locación, ya que la base era en términos históricos y visuales, un espacio prácticamente irremplazable. Finalmente, la producción tuvo que buscar alternativas y terminó rodando en Mendoza, Argentina, donde encontró espacios que permitieron reconstruir parte de ese universo. Es así como una historia profundamente chilena y este viaje de la memoria terminó cruzando la frontera para poder ser filmada.
Desde su estreno mundial en la Berlinale en febrero de 2026, la película ha recorrido festivales internacionales y acumulado 19 premios. También tuvo estrenos comerciales en España e Italia y ha encontrado públicos en distintos países. La propia experiencia del equipo ha confirmado que el conflicto que plantea no queda encerrado en la historia chilena y la pregunta sobre obediencia, responsabilidad y conciencia puede ser comprendida en otros contextos y otras sociedades.
Pero para Fernando Villagrán la historia tiene una dimensión todavía más personal.
Porque Jorge Silva no fue solamente el protagonista de una investigación.
Fue su amigo.
En el conversatorio que tuvo lugar al finalizar la exhibición, el periodista y escritor Fernando Villagrán contó que después de años sin saber siquiera cómo localizar a Jorge Silva, ambos terminaron reencontrándose, y a partir de entonces construyeron una amistad que se prolongó durante décadas. Silva colaboró en el desarrollo de la historia y conversó extensamente con Sallato y el equipo. Sin embargo, no alcanzó a ver la película terminada.

Asistentes al estreno de Hangar Rojo
Villagrán recordó que Silva sabía del proyecto, que participó en conversaciones y que se involucró seriamente en su construcción, pero murió antes de conocer el resultado final, y ese dato –a juicio de Villagrán– cambia la manera de mirar la película, porque detrás del personaje interpretado por Nicolás Zárate existe una persona real que decidió contar su historia, incluso cuando hacerlo significaba volver sobre una parte dolorosa de su propia vida.
Y también existe otra historia: la de quienes fueron detenidos.
Villagrán fue uno de ellos.
La película se inspira en hechos reales relacionados con oficiales de la Fuerza Aérea que se negaron a participar en torturas y con detenidos trasladados desde la Base Aérea de El Bosque. En la ficción, la decisión de Silva tiene consecuencias para él mismo, donde la desobediencia no lo convierte en un espectador de la historia, sino en protagonista de una decisión que desafía las órdenes y lo obliga a asumir un alto costo personal.
Por eso Hangar Rojo no termina realmente cuando aparecen los créditos, sino en las conversaciones que provoca.
La fuerza de la memoria en Hangar Rojo
En la exhibición del Teatro Camilo Henríquez, integrantes de agrupaciones de memoria de El Bosque hablaron de la necesidad de recuperar la historia de la Base Aérea y de convertir el cine en una herramienta para transmitirla a nuevas generaciones. Para ellos, la película puede ayudar a abrir una conversación territorial sobre hechos que, según explicaron, durante décadas han convivido con el silencio y el olvido.
La película replantea preguntas atingentes a toda época y nación. ¿Qué ocurre cuando una orden contradice la conciencia?¿Puede alguien permanecer dentro de una estructura y, al mismo tiempo, negarse a cruzar determinados límites?
Sallato lo planteó con claridad durante el encuentro, explica que el problema comienza cuando dejamos de pensar, pues justamente es allí donde pueden aparecer el autoritarismo y la barbarie. Por eso, quizás Hangar Rojo no necesita entregarnos todas las respuestas, al contrario, necesita que salgamos de la sala haciendo preguntas.
La película que representará a Chile en los Premios Goya 2027 llega ahora a Chile después de haber sido vista y reconocida fuera de nuestras fronteras, pero su desafío más importante comienza aquí.






