Por Felidor Contreras
El Quisco, jueves 17 de septiembre de 2026.

Chile cumple mañana, 18 de septiembre, 216 años desde aquel grito de “Junta queremos”, de la Primera Junta Nacional de Gobierno de 1810, con un papel protagónico de Mateo de Toro y Zambrano.

Volantines tricolores en el aire…

Se rompía la cadena que nos ataba al imperio español. Pero tuvieron que pasar ocho años para que en Talca, el 2 de febrero en 1818, el padre de la patria, Director Supremo Bernardo O’Higgins, firmara el Acta de la Independencia, la que fue jurada públicamente el 12 de febrero del mismo año, en la Plaza de Armas de Santiago.

Termina el invierno. El sol, el aire, las flores, el verde de los campos y bosques nos dice que en tres o cuatro días empezará -qué maravilla!-  la primavera.

Nada fue fácil, en verdad nada es fácil. Menos los procesos sociales. Junto a la alegría de haberse quitado el yugo español estuvo el dolor, las muertes, la frustración, masacre de trabajadores, exilio y traiciones, dictaduras y vuelta a empezar, a recobrar la esperanza de un Chile independiente, democrático.

Suenan las tonadas y cuecas… La guitarra, el acordeón, el arpa y el pandero ocupan en estos días el sitial principal… Chile, Chile lindo….

Junto a O’Higgins, los nombres destacados en esta gesta heroica, son José Miguel Carrera, Manuel Rodríguez, Javiera Carrera y el general argentino José de San Martín.

A lo largo de 216 años Chile ha avanzado mucho económica, social y culturalmente, pero con una profunda y enquistada desigualdad. Los pudientes, que controlan todo el país, siempre, desde 1810 hasta hoy, han defendido incluso con las armas, lo que creen son sus privilegios.

En las ramadas, la fiesta está que arde, la chicha, el pipeño, el terremoto hacen su silencioso trabajo y la alegría contagia a todos. No falta el que le hace empeño a alcanzar el premio en la punta del palo encebado…  Otros corren en saco o tiran la cuerda…

Es nuestra Patria, nuestro Chile.

Pero recordemos que antes que nosotros, antes que los colonizadores españoles y europeos, estas tierras, estos cielos, estos ríos, lagos, montañas, mares y bosques eran de los mapuche, aimaras, quechuas, diaguitas, rapanui, atacameños, kawésqar, etc. Y, que hoy convivimos con casi dos millones de inmigrantes ¿Cómo ven ellos nuestra fiesta nacional?

El olor a empanadas, a asado al palo y a la parrilla inunda los barrios…

Chile y los chilenos celebramos un año más de vida independiente.

Pero hay dolor, congoja y pena en muchos corazones… No están todos, ¿dónde están los detenidos desaparecidos?, ¿por qué esa mujer baila sola la cueca? Un millón de chilenos están cesantes, desocupados, sin trabajo, sin ingresos, ¿cómo celebrarán este 18?

Pasan los terremotos, la chicha valla de Curacaví y el pipeño de Ñipas, Ñuble y Maule, la fiesta sigue, se baila cueca como nunca….

Pero, mañana, el lunes, volveremos a nuestra realidad, con un Chile profundamente desigual, inseguridad y avance del crimen organizado, años de estancamiento económico, con un millón de desocupados, aumento de los jóvenes que ni estudian ni trabajan, polarización política, no se dialoga, no se escucha, corrupción en todas las actividades nacionales y, lo que es peor, pérdida de la confianza en las instituciones e incluso en la propia democracia, al punto que han empezado a entrar en escena los “iliberales”. Un botón de muestra: Más de 10 años han demorado distintos gobiernos, diferentes legisladores, en aprobar el proyecto de ley de sala cuna universal. ¡DIEZ AÑOS!

Los niños elevan los volantines de la esperanza, tienen claro que tendrán que unirse para luchar por vientos mejores, por un Chile de todos y para todos, más justo, libre de verdad, más solidario, menos desigual, donde la vejez no sea un castigo más…

¡La del estribo…la del estribo…! ¡la última copita y empanadita y me voy, compadre…! ¡Puchas que lo hemos pasado bien! ¡Si hasta cueca bailamos!, ¿verdad comadre?

¡VIVA CHILE! ¡FELIZ 18!