El Quisco, jueves 30 de julio 2026
Por Felidor Contreras

“El poeta es un pequeño dios”,
Vicente Huidobro, 1916[1],  

 

¡Tomates de Limache!

¡Los limachinos, sin palo al medio…!

¡Aproveche caserita… Estos son los mejores tomates…!

Son algunos de los gritos que se escuchan en las ferias libres del país, instaladas en bienes municipales o nacionales de uso público y que desde el 17 de junio pasado, tienen el reconocimiento de la ley 21.815. Este cuerpo legal, firmado por el presidente Kast, cuenta con 47 artículos permanentes y 7 transitorios, distribuidos en 7 títulos. Su Artículo 1 señala que:

La presente ley tiene por objeto otorgar reconocimiento jurídico, regular, proteger y fomentar las ferias libres como unidad productiva y/o comercial asociativa, contribuir al desarrollo local, promover la seguridad alimentaria y nutricional del país, y reconocer y establecer una regulación básica a otros tipos de ferias.

El proyecto fue presentado en septiembre de 2024 por el gobierno del presidente Gabriel Boric.

Otro feriante grita:

-¡Llegaron los primores, llegaron los primores!, justo en el momento en que pasan unas hermosas jovencitas.

El mundo de las ferias libres, con más de doscientos años de existencia, es más que un importante centro de abastecimiento de alimentos y otras mercancías. Las ferias libres son parte de la tradición, de la cultura, del desarrollo político y social del país y yo, que trabajé más de un año en una feria libre de Conchalí, tras el golpe militar del 11 de, septiembre, puedo dar fe de que una de las principales características de los feriantes, es su inmensa e infinita solidaridad, entre ellos y con la comunidad.

En medio del bullicio de vendedores y compradores se oye la voz potente del casero de los pescados:

-¡Merluza fresquita, caserita…, también hay jurel y reineta, todo fresquito! ¡Hay locos, lapas, choritos y almejas…!

En Chile hay más de 1.200 ferias libres y, sorpréndase, dan trabajo a unas 400 mil personas, sin considerar a los “coleros”, personas que se colocan a vender, sin autorización, al final de cada feria y que en períodos de “vacas flacas” aumentan considerablemente.

-“Hay que alimentar a los niños…, me dice un “colero”, que vende “de un cuanto hay”.

Las Ferias Libres abastecen el 70% de las frutas y verduras y el 40% de los pescados y mariscos que consumen los chilenos. Y siempre a precios notoriamente más bajos que en los supermercados.

En El Quisco existen hoy cinco ferias libres, los martes, miércoles, viernes, sábado y domingo, con un total de 80 comerciantes, incluidos los últimos 49 que se incorporaron este año ante un llamado de la I. Municipalidad.

La concejala Marcia Iturra Miranda dijo que la próxima semana iniciarán, en la Municipalidad de El Quisco, las reuniones técnicas para actualizar la Ordenanza número 028, del 16 de Mayo de 2022, e incorporar en ella las nuevas disposiciones de la ley 21.815. “Luego, afirmó, nos reuniremos con la directiva de los feriantes, que preside Cintia Díaz Galaz, para conocer sus puntos de vista. Todas nuestras ordenanzas son participativas y, finalmente, se presentará ante el Concejo Municipal para su decisión”.

Sigue la feria…

Ahora es un cantante de rancheras mexicanas el que llama la atención…

⁠Una hermosa feriante, ofrece huevos de campo fresquitos, recién llegados, “¡no se olviden!” grita, pero apenas se le escucha, porque en ese momento pasa un ruidoso grupo de niñas y niños escolares vendiendo números para una rifa.

Un casero grita a su vecino, ¡Lucho tení cambio… No tengo billetes de a luca!

-Ahí van las lucas… Pero tení que usar la maquinita, no seái porfiao, con la maquinita se terminó tu problema, marcas lo que cobras y no hay billetes, no hay vuelto, es facilito… no seái porfiao, modernízate.

Pasa una señora ofreciendo empanadas de horno calentitas, habla bajito, como a escondidas. Le pregunto por qué no las grita.

-“No -me dice-, porque andan los inspectores ahí, ahí van, ¿ve?”  y se aleja rápidamente del peligro.

Más allá, en un puesto de verduras…

-Y, ¿tiene albahaca?, pregunta una clienta.

-No, hoy se quedó en casa, contesta la vendedora.

Todos estallan en risas y se hacen comentarios de todo tipo.

La ley dio 6 meses de plazo al Ministerio de Economía, Turismo y Minería para dictar el reglamente para la aplicación de la ley 21.815. El tiempo está corriendo. Hay cambios importantes para las Municipalidades y para los propios feriantes, e incluso para las Juntas de Vecinos, que ahora deberán ser consultadas sobre la posibilidad de instalar una feria libre en su territorio.

En época de elecciones aparecen por las ferias los candidatos, de todos los colores, ofreciendo solucionar los graves problemas nacionales. Prometen el oro y el moro y, la cesantía sube, no hay viviendas, los arriendos valen un ojo de la cara y la gente muere esperando que la lista de espera en salud avance…

Un mar de gente. Unos entran a comprar y otros ya vienen de vuelta con sus carritos cargados de frutas, verduras y pescados y maricos. La gente se queja por cómo han subido los precios tras el “bencinazo” y los temporales, las papas, tomates, lechugas, cebollines, todo.

En una entrada se ha instalado un grupo predicador.

Es un ir y venir.

Las Ferias Libres son una muy buena muestra de cómo es Chile y cómo somos los chilenos.

A lo lejos, se alcanza a escuchar una voz que grita “pescados y mariscos”, “pescados y marisco”.

 

[1] En su poema “Arte Poética” en su libro El espejo de agua, 1916.