Por la Redacción
Septiembre de 2026

El ciclo dedicado al cineasta Álvaro Covacevich culminó el lunes 28 de septiembre en el Círculo de Periodistas. Este repaso por los vertiginosos años vividos entre 1960 y 1973 en Chile, con imágenes que para muchos eran una novedad, provocó emociones profundas en los asistentes y en el propio Covacevich.

La presencia del reconocido director chileno durante cada uno de los lunes en que se proyectaron sus películas en el Teatro Camilo Henríquez le otorgó un valor agregado a la exhibición. La primera estación fue Morir un poco, filme estrenado en 1966 que combina elementos de ficción y documental, sigue a un hombre que recorre distintos espacios y realidades de la sociedad chilena. Sin diálogo ni actores profesionales, las imágenes en blanco y negro son el hilo conductor que muestra el Chile de esos años, con una banda sonora que aún hoy estremece escucharla, y que llegó a convertirse en todo un éxito en la interpretación del cantante nacional Nano Vicencio. La película, que en su estreno –según contó Covacevich– llevó a tan solo 18 personas al cine Windsor, luego permaneció ocho meses en cartelera debido al impacto del boca a boca del público que la vio por primera vez.

Una semana después, el teatro Camilo Henríquez presentó New Love, estrenada en 1968 y considerada una obra fundamental para comprender la mirada de Covacevich sobre la juventud de su tiempo. La película aborda el movimiento hippie y las transformaciones culturales de la época, convirtiéndose en una obra que rompió con varias convenciones sociales de su momento.

Luego fue el turno de El diálogo de América, documental de 1972 que registra la conversación entre Salvador Allende y Fidel Castro en la casa presidencial de Tomás Moro, en noviembre de 1971. El diálogo fue conducido por el periodista Augusto Olivares y abordó materias como la revolución, el imperialismo, el subdesarrollo, la dependencia y la realidad latinoamericana.

El ciclo concluyó con Chile, el gran desafío, documental estrenado en 1973 y centrado en un recorrido internacional del presidente Salvador Allende por México, la entonces Unión Soviética y Cuba, culminando en las Naciones Unidas.

Septiembre: mirar lo que no siempre vemos

La elección de septiembre como escenario del ciclo dedicado a Covacevich no fue al azar. Para el Círculo de Periodistas, septiembre es también memoria y mirar estas películas significó recuperar imágenes que rara vez forman parte de la conversación cotidiana o de los contenidos habituales de los medios de comunicación.

En las palabras de cierre, la presidenta del Círculo, Margarita Bastías, destacó precisamente esa dimensión. Valoró que a través de las cuatro obras y la presencia de Álvaro Covacevich, la comunidad gestada en torno al Círculo haya podido conocer detalles que no aparecen necesariamente en los registros escritos o audiovisuales disponibles. “Septiembre es memoria”, dijo, y destacó las imágenes de Morir un poco, que ahora pudieron ser conocidas también por las nuevas generaciones, porque permiten aproximarse a una época que forma parte de nuestra propia historia. Relevó también el mensaje humanista, de ayer y de hoy, que nos hace llegar Covacevich y que hacen que la obra del cineasta no haya “envejecido”.

La Presidenta del Círculo y el homenajeado Álvaro Covacevich

Durante el cierre, Margarita Bastías expresó también su agradecimiento por la presencia permanente del cineasta durante la exhibición de sus películas: “Se ven tan jóvenes, se ven tan recientes”, dijo, agregando que esa vigencia constituye quizás, una de las mayores riquezas de la experiencia compartida durante septiembre.

Un reconocimiento desde la memoria

El Círculo de Periodistas quiso agradecer a Álvaro Covacevich su presencia generosa en esta muestra cinematográfica y le regaló el libro de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos de la Universidad Católica, Cómo diseñar una revolución[1].

El cineasta, visiblemente emocionado, expresó: “Estas películas de hace 50 años costaron tanto sacrificio, tantas dificultades, tantas persecuciones, que no debe olvidarse. Quiero que las hayan disfrutado como si fuera ayer, gracias al proceso de restauración de la Cineteca Nacional de Chile, que restauró cuadro por cuadro todos los rollos. Cuando fueron ellos a visitarme a México, yo tenía una montaña de rollos de películas mojados, rayados, y de repente aparece el milagro con el proceso de restauración… este maravilloso trabajo que se hizo para recuperar mis obras como si fueran libros de estudio, en que cada hoja fue reescrita”.

Álvaro Covacevich


[1] Constituye el primer libro de análisis integral sobre el diseño industrial y gráfico durante el gobierno del presidente Salvador Allende, considerado una contribución a la comprensión de un período histórico fundamental.