La obra, cuyo guion se presentó el jueves 14 de agosto a las 18.30 hrs.  en la biblioteca del Círculo de Periodistas de Santiago, sigue la historia de Venus, un hombre homosexual que ante la pérdida y la desilusión amorosa, se verá obligado a iniciar un proceso de autodescubrimiento para reconstruir su vida desde el amor propio.

La ópera prima de Carlos Ortega, quien trabaja la autoficción desde el filoso prisma del humor a contraluz del drama, se encuentra plagada de entrañables personajes que asistirán a Venus en su travesía, que van desde una abuela travesti perdidamente enamorada de un marino, hasta una ficticia sirena que pondrá a prueba los pactos de verosimilitud del protagonista.

En entrevista con el Círculo de Periodistas de Santiago, Carlos Ortega revela detalles íntimos sobre la inspiración de la obra, el proceso creativo detrás de ella, la colaboración con un equipo integrado por destacados profesionales y la excelente recepción de parte del público.

P: Carlos, cuéntame, ¿de qué trata tu obra Venus, sollozo de una ilusión?

Carlos Ortega: «Venus» se centra en un personaje homosexual que sufre un desamor con su mejor amigo. Es un viaje hacia el amor propio, guiado por otros personajes que le enseñan la importancia de amarse a sí mismo.  Es un arco de desarrollo bastante complejo.

P: ¿Cómo y cuándo comenzaste a escribirla?

Carlos Ortega: Comencé a mediados de 2023, aunque el proceso de escritura fue bastante rápido.  La escribí en dos semanas, a raíz de una situación amorosa en mi trabajo.  Fue una forma de canalizar mis emociones, partiendo como un monólogo de tres hojas, pero luego me encerré a trabajar y de pronto se expandió a una obra con seis personajes. Después la dejé, como que en lugar de ir al psicólogo hice esta obra… jajaja.

P: ¿Hay algo de autoficción en ella?

Carlos Ortega:  Sí, diría que es un 70% autoficción, y que lo trabajé de forma súper inconsciente, ya que muchos personajes están basados en personas reales de mi vida. De hecho, muchas de estas personas han visto la obra y se han visto representadas en los personajes basados en ellas.

P: ¿Puedes describir la situación amorosa que inspiró la obra, al menos en el contexto de la ficción?

Carlos Ortega: Lo primero que hice fue vomitar todo lo que sentía. En la ficción, Venus tiene una relación confusa con su mejor amigo, Tadeo, un personaje visualmente sin rostro, representado como una entidad roja. La gracia es que esto dialogue con el público y que cada uno pueda ponerle rostro a esta figura. Tadeo le dice que quiere ser su amigo antes que tener un romance, pero sus acciones dicen lo contrario, generando confusión y dolor en Venus. Tadeo es un personaje narcisista.

P: ¿Cómo le diste forma a Tadeo?

Carlos Ortega:  Tadeo no tiene una forma física definida; su forma está dada por sus características psicológicas y performáticas. Colaboré con Kika Tobar, la diseñadora de vestuario, quien creó los atuendos basándose en sus propias sensaciones sobre los personajes. Ella fue la que dijo ‘Yo creo que Tadeo no debería tener cara. En lugar de centrarnos en cómo se ve, centrémonos en lo que hace’, y a mí me gustó eso.

P: ¿Quiénes más participaron e influyeron en el equipo?

Carlos Ortega: Tania Hayley, mi mejor amiga desde hace 15 años, se encargó del diseño sonoro.  Desde pequeños soñamos con trabajar juntos, y siempre tuvimos claro que yo quería ser actor y ella dedicarse a la música, así que ella, que es directora de orquesta, compuso la música original de la obra, incluyendo violines y acordeones, además de algunas canciones populares.

P:  Desde que escribiste la obra hasta su estreno, ¿cómo fue el trayecto?

Carlos Ortega:  La escribí en junio de 2023 y se estrenó en mayo/junio de 2024.  Inicialmente la presenté como idea en el Castillo Encantado de Fantasilandia, donde trabajo.  Luego, Matilde Urrutia, una colega que conocía, me convenció de llevarla a escena. Jamás pensé en hacerlo, pero las cosas se dieron así y ella fue la que me convenció e impulsó a sacarla adelante.  Creamos la compañía Teatro Tacón Roto y la presentamos en la Academia Club de Teatro de Fernando González, con seis funciones llenas, y eso que nadie nos conocía. Eso fue una emoción tremenda. Después, tuvimos una temporada de cuatro funciones en el Teatro Sidarte, aunque una se canceló por lluvia.

P: ¿Cómo fue la recepción del público y la crítica?

Carlos Ortega: La recepción ha sido muy positiva.  La gente se identifica con la obra, llora y ríe a la vez.  Algunos comentarios mencionan que la obra es larga, pero en general, las críticas han sido favorables.  No he recibido críticas concretas sobre qué mejorar, pero sí muchas personas se me han acercado para decirme que se han visto reflejados.

P: ¿Cómo se concibe en la obra, y también tú como autor, el amor y la pérdida?

Carlos Ortega: Creo que eso se aborda en el complejo trabajo de amarse a uno mismo, creo que uno no siempre logra hacerlo al cien por ciento. A Venus los demás personajes vienen a despertarlo y enseñarle ese camino pese a la pérdida de identidad que puede existir en una relación tóxica.

P: ¿Cómo definirías tu estilo como director y autor?

Carlos Ortega: Como director y autor, soy sensible, soñador e idealista. Me gusta mucho el humor en el teatro y la literatura, y eso la gente lo destaca.  Si no consigo que la gente ría, me enojo. Algo maravilloso es estar detrás como director mientras se lleva a cabo la obra y escuchar las carcajadas grupales del público. A veces hay momentos de mierda muy dramáticos y de la nada aparece un chiste. Todo esto ayuda a la distensión y al dinamismo. Es algo muy propio también de nosotros como “colas”, que estamos muy acostumbrados a reírnos de nosotros mismos, nos hemos apropiado de insultos que nos han arrojado toda la vida.

P: ¿Cómo son los otros personajes de la obra, los que vienen a enseñar a Venus?

Carlos Ortega:  Además de Venus y Tadeo, están Joao (un brasileño que representa la alegría de vivir), Gladys (la abuela travesti de Venus, basada en mis vecinos peluqueros), Marino (el antiguo amor de Gladys), y Piscinoe (la sirena interpretada por Sonia).  Cada personaje tiene un rol importante en el viaje de Venus hacia la autoaceptación.

P: ¿Cuáles son tus referentes teatrales y literarios?

Carlos Ortega:  Mis referentes son variados.  En teatro, me influyó la compañía «La niña horrible».  En literatura chilena, admiro la poesía de Gabriela Mistral y los dramaturgos Carla Zúñiga y Alejandro Sieveking.

P: ¿Con qué tipo de trabajos te gustaría continuar?

Carlos Ortega: Sí, quiero escribir una trilogía sobre el amor, incluyendo la segunda obra que ya estoy desarrollando.  Quiero explorar diferentes tipos de amor, más allá del amor de pareja. Sí quiero continuar trabajando con la autoficción, porque siento que en ello encontré un lenguaje muy bonito.

Ir al contenido