Por Mónica Silva Andrade
Viajera incansable por diferentes lugares del mundo, sea por placer o por trabajo, Nancy Grunberg emprendió este año el viaje sin retorno. Nacida en Santiago el 6 de junio de 1939, hija de madre católica y padre judío, vivió su infancia en las comunas de Recoleta y Ñuñoa. Estudió en el Liceo 7 de Santiago y luego Periodismo en la Universidad de Chile. Fue la primera profesional de su familia. Su carrera fue extensa y partió en el área de Espectáculos de medios escritos como Vea, Ecran y publicaciones de la Editorial Quimantú. También se desempeñó en Televisión Nacional y fue activa participante de entidades como Macabbi, la YMCA y el Estadio Israelita. Amiga de la infancia de Mario Kreutzberger, tambien colaboró junto a su padre con los inicios de la Teletón. Pionera en el ámbito de las comunicaciones corporativas creó una empresa que tuvo como clientes a Peugeot y Coca Cola, siendo siempre leal y consecuente con sus ideales políticos, forjados en su juventud. Fue detenida a comienzos del golpe militar.
Al cumplirse los sesenta años del Colegio de Periodistas de Chile en 2016, colaboró aportando sus contactos y realizando gestiones para realzar y financiar actividades de celebración de ese aniversario. Su gusto por distintas expresiones del arte y la cultura en general, se mantuvo siempre, pese a que sufrió durante años una enfermedad desgastante y compleja. Nadie olvida que las Semanas Musicales de Frutillar la tuvieron permanentemente como una entusiasta participante.
Sus hijas Daniela, arquitecta, y Constanza, periodista, destacan su alegría y sus deseos permanentes de viajar. Buen viaje Nancy.





