Publicamos esta larga nota del 28 febrero de elClarin.cl sobre el creador y director de la revista Punto Final, realizada por los periodistas Verónica Palma Cornejo y David Ponce, por su importancia para la Historia del periodismo chileno.

El compañerismo fraguado en las distintas etapas de la trayectoria de Manuel Cabieses se expresó entre quienes llegaron a despedir al periodista y fundador de la revista Punto Final, quien murió a los 92 años el jueves 26 de febrero. Las guardias que se sucedieron en su honor así lo atestiguan: sus colegas periodistas, su equipo de la propia Punto Final, sus compañeros de militancia en el MIR, los que vivieron la prisión política con él en el campo de concentración de Chacabuco, se hicieron presentes en esas horas. Así también lo recuerdan aquí a varias voces quienes conocieron su oficio y su compromiso

Marcia Scantlebury comparte con Cabieses no sólo lo extenso de sus trayectorias periodísticas, sino además la experiencia de la prisión política en  dictadura. “Manuel Cabieses fue un luchador obstinado de la izquierda revolucionaria”, dijo a Clarín. “Creo que fue el último de los grandes periodistas que hubo en esa época, de la izquierda, como Carlos Jorquera, el Gato (Alberto) Gamboa, Mario Díaz, Fernando Murillo, que influyeron notablemente y desataron discusiones muy importantes, sobre la posibilidad de un gobierno socialista en la vía pacífica o en la vía armada. También encarnó las diferencias entre las distintas izquierdas: fue muy amigo y cercano a Allende pero también fue crítico de Allende, y del PC siempre dijo las cosas derechamente. Entre sus grandes aciertos está la primera entrevista que se hizo a Miguel Enríquez, del MIR, donde él hace un planteamiento extenso sobre la izquierda revolucionaria. Y fue clave en el rescate del diario del Che Guevara. Aunque muchas veces uno no compartiera sus ideas hay que reconocer que, en este tiempo donde todo es tan efímero, él fue un gran porfiado y un gran obstinado”.

También temprana es la relación de Cabieses con Víctor Hugo de la Fuente, director de la edición chilena de Le Monde Diplomatique, quien lo conoció en 1968, según comentó a Clarín. «Yo acababa de entrar a la universidad, militaba en el Partido Comunista Revolucionario y él en el MIR, y tuvimos varias conversaciones. Me impresionaba porque era un señor ya grande, con experiencia, y yo estaba en primer año de periodismo, pero tuvo una actitud humana muy grande. Nos unía que éramos más de izquierda que la Unidad Popular pero, si quiero simplificar, los del PCR éramos más sectarios: era mucho más aceptable la posición de MIR, que fue una especie de apoyo crítico a Allende. Desde luego en el tiempo de la dictadura las diferencias políticas se habían aminorado y el enemigo estaba muy claro, entonces ya casi no había divergencias. Nos volvimos a ver en el año ’88, cuando yo había vuelto a Chile y trabajaba en la revista Análisis y él estaba levantando nuevamente Punto Final. Y cuando dijo que dejaba de publicar Punto Final (en 2018) le propuse una campaña para que continuara, pero era muy lúcido y me dijo que prefería cerrar correctamente, sin terminar en una quiebra ni con deudas. Dejó todos los Punto Final en archivos digitales, accesibles para todo el mundo, un aporte que creo muy valioso».

En el trance de la prisión política alternó con Cabieses el periodista y poeta Jorge Montealegre, ambos recluidos en el campo de concentración de Chacabuco tras el golpe militar. “Yo conocía la revista ‘Punto Final’ y veía su cara en las columnas que escribía en el diario ‘Las Noticias de Última Hora’, diario vespertino”, dijo Montealegre a Clarín. “Pero yo era muy joven como para conocerlo, era un liceano. Por eso mismo creo que me trató muy bien en Chacabuco, cuando vio que teníamos un grupo de gente que escribía poesía. Él era parte de la comisión de cultura, armó un concurso de poesía y estimuló a que participáramos, muy afectuoso. Como era grandote y yo era chico me hablaba para abajo: ‘poeta’, me decía. Cuando salí en libertad corrió un papelito de despedida para mí, y él me escribe dos frases: ‘Buena suerte’ y ‘No olvides’. Y es un manuscrito que tengo guardado”.

Radio Universidad de Chile es uno de los medios donde el periodista publicó algunas de sus recientes columnas. Lo recordó el director de la radio, Patricio López. “Manuel Cabieses vivió el periodismo con convicciones profundas, además de virtudes que deberían ser sentidas para toda la profesión, como el rigor intelectual y un compromiso de alto nivel con la palabra. Fue, de lo que he podido leer y conocer, uno de los más brillantes redactores del periodismo chileno. Resalto además su bonhomía reconocida por todos, porque me gusta creer, como dice Ryszard Kapuściński, que ‘para ser buen periodista hay que ser buena persona’”.

La periodista feminista Adriana Gómez, del Movimiento pro Emancipación de la Mujer Chilena, MEMCH, también destacó el quehacer del creador de Punto Final. “Manuel Cabieses es uno de los periodistas más profesionales que ha existido, en el sentido de hacer su trabajo de informar no solo con una enorme calidad, sino que con ética, es decir lo que precisamente falta en la prensa de hoy. El periodismo es una profesión clave para toda sociedad, pero debe ejercerse con esa honestidad que caracterizó a Manuel Cabieses, de otra forma se convierte en una manipulación burda de la realidad. Solo agradecer su palabra honesta y su valentía para enfrentar una época durísima, cual fue la dictadura. Honor a su vida y ejemplo”.

También fue evocado Manuel Cabieses durante su despedida en la parroquia Santa Marta en Santiago. Andrés Pascal Allende, quien lo visitó hasta hace dos semanas, concentró sus recuerdos en la época en que él junto a Miguel Enríquez, Luciano Cruz y Bautista van Schouwen −todos fundadores del MIR− lo visitaban en su casa de la calle Santos Dumont, en Santiago. “Le decíamos el ‘viejo Cabieses’ y no tenía más de diez años que nosotros”, recordó, en un registro hecho por Casa de Miguel. “Fue tan importante para nosotros, íbamos y conversábamos horas con él. Pero siempre callado, sin tratar de aparecer… Era tan modesto: era un revolucionario modesto, un intelectual modesto, un periodista modesto, un militante modesto. Eso, con la experiencia, con el tiempo, uno lo valora interminablemente”.

Pascal Allende recordó además el exilio y el papel que Cabieses jugó en el momento de la división del MIR, ocurrida en los años ochenta. “Teníamos una competencia de ser los primeros en volver a Chile. Y volvimos. En Chile hizo una tremenda tarea de organización. Ahora, recuerdo a otro Manuel: el Manuel del período de crisis de MIR. De cuando surgieron las diferencias que terminaron en la división del MIR. Tenía una capacidad que no todos teníamos, de debatir, de discutir como amigos, como compañeros. Podíamos estar en desacuerdo pero tenía un sentido humano del compañerismo, de comunidad, de lo colectivo, que era admirable. A ese Manuel se le conoce poco. A ése quiero seguir recordando y honrando”.

Se hizo presente asimismo la documentalista y escritora Carmen Castillo, sobreviviente de la emboscada en la que Miguel Enríquez fue asesinado por agentes de la dictadura en 1974. La realizadora también aludió al espíritu mirista y a los valores que inspiraron al movimiento junto con la necesidad de reinventar aquel espíritu. “Sí, Manuel. No seremos la caricatura de lo que fuimos. Detestabas eso. Veremos en ti, en Flora (su esposa) y su familia; en cada uno de ustedes, sus amigos, sus compañeros, veremos aquello que nos da un rumbo (…) ¿Cómo sería aquello de una vida común, una vida buena post capitalista? Con tu audacia siempre decías, veías, anticipabas lo que estamos viviendo, pero también (veías) aquellas pequeñas constelaciones que vibran, que brillan, mostrándonos que hay un camino luego del capitalismo”.

“No te dejaremos partir”, agregó  Carmen Castillo. “Te llevaremos en nosotros hasta el día de nuestra propia muerte. No son palabras. Así es esto de la vida. Te necesitamos, y como aquí sabemos aquello que nuestros ancestros nos enseñaron, que los muertos a veces están mucho mas vivos que los vivos, entre lágrimas y risas en tu compañía, nuestro más fiel fantasma eres, serás. Sí, dialogaremos contigo, con tus escritos, con tus palabras, con tu voz. Compartiremos vivencias de nuestro Manuel Cabieses, nutriremos ese nosotros con tu pensamiento y tus acciones porque tu existencia nos dice cada día, en este presente oscuro, donde avanza el fascismo a rostro descubierto, es tu vida, toda tu vida, que nos dice que la esperanza no es un mañana radiante. No, (la esperanza) es aquello que se mastica desde las derrotas, desde las ruinas de Gaza, desde las pérdidas, desde el dolor y la bruma espesa. Sí, aún estamos vivos”.

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