Por Margarita Bastías

La sociedad chilena se prepara para elegir dentro de 30 días entre dos opciones para dirigir los destinos del país en los próximos cuatro años, y la libertad de prensa, expresión y cultura han estado ausentes del debate. Ni decir de la falta de pluralismo en los medios de comunicación tradicionales que nos han llevado a privilegiar en muchos casos las alternativas de streaming, que nos permiten reflexionar y no vivir centrados en portonazos, secuestros y asaltos, propios de la crónica roja. Esta sección siempre ha sido parte muy importante de nuestros diarios, radios y televisión, pero nunca al nivel con que se ha posicionado en los últimos años para crear la idea de un país ingobernable que ‘se cae a pedazos’.

Los medios de comunicación hegemónicos han contribuido a crear un clima de inseguridad donde la gente cada vez tiene más miedo y desconfía prácticamente de todo. Esto hace muy difícil construir lazos y recomponer el tejido social ante un cambio epocal que de por sí nos crea inestabilidad. La migración es un hecho innegable y se habla de 1,5 millones de extranjeros viviendo en Chile, pero se la estigmatiza con el clima de inseguridad metiéndola a toda en el gran saco de aquellos que han llegado al país para expandir los vínculos del crimen organizado.

La familia también ha mutado, cada vez hay más hogares unipersonales, ahondando el déficit habitacional, donde ya no tenemos hogares de 4 o 5 miembros sino de una sola persona.

Los nuevos tiempos nos obligan a diseñar estrategias novedosas para hablarles a los jóvenes, a los adultos de mediana edad, a los periodistas que se conectan mejor por las redes sociales, que tienen un lenguaje y estilo de vida diferentes, que son difíciles de organizar. Pero no por ello, hay que dejar de hacerlo, sobre todo cuando estamos convencidos de que ha sido la sociedad organizada la que ha permitido avanzar en desarrollo de los pueblos.

La cultura y sus distintas manifestaciones son un mecanismo para hablarles a los jóvenes. Por eso, el Círculo de Periodistas de Santiago inició hace unos días los festejos por los 70 años del Teatro Camilo Henríquez. Por sus tablas pasaron hace décadas los entonces jóvenes protagonistas de la escena como Héctor Noguera, Jaime Vadell, Ana Reeves, Anita Klesky, Silvia Piñeiro, Silvia Santelices, Ramón Núñez, Jael Unger, Alfredo Castro, entre otros. Desde allí desafiaron a la sociedad para desarrollar un espíritu crítico. Bien lo diseñó nuestro refundador Juan Emilio Pacull cuando dio vida a este edificio, que es la Casa de los Periodistas.

La cultura y las letras son un factor esencial y deben estar juntas, dialogando y fortaleciéndose mutuamente. Y para ello es vital contar con la libertad de expresión, de prensa, de información, que dé cabida a la pluralidad de una sociedad.

 

Santiago, 17 de noviembre 2025

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